Cuando un vendedor recibe como respuesta un “no gracias, solo estoy viendo”, después de ofrecer ayuda y se retira al poco tiempo, es una de las situaciones más comunes en los puntos de venta. Para evitar que esta situación se repita, los vendedores pueden recurrir a técnicas que permitan identificar las necesidades del consumidor sin que se sienta presionado para realizar una compra. En lugar de enumerar directamente las ventajas del producto, se puede usar la autopersuasión: plantear preguntas que inviten al cliente a reflexionar sobre sus propios problemas y posibles soluciones, por ejemplo preguntándole cuánto tiempo estima perder en tareas manuales que podrían automatizarse. De esta forma el vendedor actúa como consultor o guía que ayuda al consumidor a llegar por sí mismo a la conclusión de que necesita el producto. Además, es fundamental respetar el espacio personal del cliente al ingresar a la tienda. Los primeros segundos tras la entrada corresponden a una zona de transición donde el cliente se adapta al ambiente; abordarlo de inmediato puede resultar invasivo. Lo recomendable es esperar a que el cliente muestre señales de interés, como observar repetidamente un artículo, comparar productos, buscar al vendedor con la mirada o leer detenidamente las etiquetas, antes de ofrecer asistencia. De esta manera se brinda comodidad durante la compra y se aumenta la probabilidad de cerrar la venta sin presionar.

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