En México hay más de 133,000 personas desaparecidas. No sólo son una cifra: se trata de madres, padres, hermanos, hermanas, hijas o hijos a quienes se les recuerda con gran cariño, por lo que es difícil aceptar que alguna de estas víctimas probablemente ya haya fallecido. Esto convierte la desaparición en una pérdida ambigua o duelo congelado que afecta la salud mental, las relaciones familiares y los proyectos de vida, afirmó la psicoanalista Vanessa Nahoul Serio durante la presentación de su libro “Trauma, Duelo y Recuperación”.

Desde la perspectiva psicoanalítica, la obra explica por qué el duelo por desaparición no avanza como otros: sin un cuerpo al que llorar ni rituales que reúnan a la comunidad, los familiares quedan atrapados entre la esperanza y la angustia. La autora precisó que pueden quedar atrapados entre la necesidad de buscar y la imposibilidad de aceptar una pérdida que no ha sido confirmada, por lo que el impacto trasciende el dolor emocional.

De acuerdo con Nahoul Serio, las personas que sufren por la desaparición de un familiar suelen sentir miedo, culpa, ansiedad, angustia, impotencia, frustración e ira, mientras que sus proyectos personales pueden quedar suspendidos al concentrar gran parte de su energía en la búsqueda del ser querido. “Muchos conservan intacta la habitación de su ser querido, rechazan la ayuda psicológica por sentir que equivale a aceptar su muerte y se culpan por descansar, comer o distraerse”.

La búsqueda de justicia se convierte en el centro de la vida familiar y la impunidad en un obstáculo para sanar. Esta situación también repercute en la dinámica familiar: la desaparición puede significar, además de la pérdida emocional, la pérdida del sostén económico, de roles parentales y de una sensación de protección. En el caso de niñas y niños, la autora identifica una experiencia de “doble pérdida”: la ausencia del familiar desaparecido y la ausencia emocional de los padres que, consumidos por el dolor y la búsqueda, pueden tener dificultades para atender sus necesidades.

El libro de la doctora en Investigación psicoanalítica y psicoanalista de adolescentes y adultos ofrece herramientas terapéuticas para acompañar a las familias de las víctimas desde una mirada ética y humana. También analiza otros duelos silenciados o socialmente no legitimados, como el aborto, la pandemia, la pérdida de un hijo o la migración, y su impacto en las funciones parentales, los vínculos de pareja y las estructuras psíquicas.

“Trauma, Duelo y Recuperación”, de la editorial PAX, está disponible en Librerías Gandhi, El Péndulo, El Sotano y Rakuten Kobo, con un costo de 320 pesos en formato físico y 209 en digital.

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